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Después de hacer el amor, el muy machote se tumbó al lado de su nueva novia…

Quizás la respuesta tópica y típica que se nos viene a la mente sea: “fumarse un pitillo”… y realmente es posible que, como dice el chiste, entre “polvo y polvo” alguno/a saturará cada unos de sus pulmones con varios cartones. No es por romper la magia del instante humeante, pero en ese momento con los pulmones abiertos y el sistema circulatorio a pleno rendimiento, la salubridad de este acto es más que cuestionable. Existen algunas otras posibilidades más sanas, analicemos algunas:

Un tipo el cual era muy macho llevaba una hora tumbado al lado de su nueva novia, después de una memorable sesión de sexo.

Durante todo aquel  tiempo, la chica no dejaba de acariciarle las pelotas, en silencio.

Como la chica ya llevaba un buen rato tocándolo, el macho le preguntó:

-Dime, ¿por qué te gusta tanto acariciarme las pelotas?

Ella le respondió:

Es que desde mi operación, ¡echo las mías tanto de menos!…

Jajaja ¿algún comentario al respecto?

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